Cómo fomentar la comunicación con los hijos

Cómo fomentar la comunicación con los hijos

La comunicación entre padres e hijos es una pieza clave en la educación pero no siempre se presta la atención necesaria a fomentarla y cultivarla durante los primeros años de vida.

  1. Contar cuentos y anécdotas es un buen modo de comunicarse con el niño en su propio nivel. Los padres pueden contarle algo interesante o gracioso que les haya ocurrido cuando eran niños. A los pequeños les encanta oír hablar a sus padres de alguna torpeza en que incurrieron en los verdes años; algo que los pequeños puedan asociar con ellos mismos y los haga reír. Con frecuencia esto sirve de estímulo para que el niño hable de sus propias vivencias.
  2. Saber escuchar: Para que la comunicación con ellos sea lo más fluida posible tenemos que saber escucharles. Cuando alguien nos cuenta algo y lo escuchamos con interés, estamos transmitiendo, mediante nuestros gestos, que lo que esa persona tiene que decirnos nos importa, nos interesa y, por tanto, que ella nos interesa. Así que es fundamental que encontremos tiempo y disposición para escuchar aquello que nos tienen que decir. Si estamos ocupados, o acabamos de llegar del trabajo, es posible que, sin darnos cuenta, estemos bloqueando sus intentos de comunicarse con nosotros. Por eso, es necesario, que aunque solo sea durante cinco minutos, le dediquemos toda nuestra atención e interés a escuchar lo que nos quiere decir.
  3. Compartir actividades: Es conveniente que el padre y la madre también tengan actividades en las que participen sus hijos menores, que no exijan nada de los niños, sólo destinadas a divertirse en compañía de sus progenitores. Por ejemplo, llevar a los niños a ver la estación de bomberos o el taller de un artesano en pleno funcionamiento, son actividades que recordarán con agrado al hacerse mayores. Además, si se comparte una afición o un hobby con ellos, tendremos un tema del que hablar que nos servirá para romper el hielo y para que se habitúen a hablar con nosotros.
  4. Confianza: También es vital enseñarles que pueden confiar en sus padres. La confianza nace de ser sincero con ellos, incluso si eso les hace enfadarse o estar temerosos por algún tiempo. Por ejemplo, si le decimos que una inyección le va a molestar lo mismo que una picadura de mosquito y resulta ser como el aguijonazo de una avispa, quizá después no confíe ya en nuestra palabra cuando se traten temas más importantes. La confianza también impone que cumplamos nuestras promesas. Cuando decimos que haremos algo, es importante cumplirlo.
  5. Aceptar sus sentimientos: Como padres tendemos a querer evitar que tengan sentimientos negativos o que estén tristes. Por eso, cuando nos cuentan que están pasándolo mal por algo es frecuente que le digamos “no estés triste” o “no tiene importancia”. Sin embargo, es muy probable que lo que necesite nuestro hijo en ese momento sea que le escuchemos. En lugar de cortar el tema deberíamos escucharle hasta el final, que exprese sus sentimientos y, si lo vemos conveniente, al final podemos contarle una historia en la que nos identifiquemos con él: “Recuerdo cuando yo tenía tu misma edad…” Así podríamos hacerle ver que comprendemos cómo se siente, eso sí, sin convertirnos en el centro de la conversación.