¿Tu hijo es tímido? Ayúdale a vencer la timidez

¿Tu hijo es tímido? Ayúdale a vencer la timidez

Muchos adultos se consideran tímidos y pueden hallar el origen de ello en su infancia. Es una condición que prevalece la vida entera si los padres no ayudan a los hijos.

A menudo, los niños tímidos obtienen malas calificaciones y no participan en actividades ajenas a la escuela ni en el intercambio de experiencias que normalmente se da entre los niños. Estos chicos pueden pasar su adolescencia prácticamente aislados.

Con frecuencia, las personas tímidas perciben ingresos relativamente escasos y ocupan puestos de trabajo que no implican mucha responsabilidad. Aun aquellas que poseen habilidades tropiezan con obstáculos en la vida profesional a causa de su dificultad para tratar con la gente.  Y en algunos casos echan mano del alcohol y de la droga como mecanismo de defensa.

Algunas de estas personas son tan introvertidas que necesitan ayuda profesional. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema se resuelve con la intervención responsable de los padres. Estas son algunas de las recomendaciones para ayudar a nuestros hijos a vencer la timidez:

Observa y escucha

Varios estudios indican que dos de cada cinco menores son tímidos. Los padres y los maestros, en muchas ocasiones, no suelen percatarse de ello.

Estos niños suelen evitar las discusiones escolares y los juegos, además, ríen sólo cuando los demás lo hacen como si quisieran confundirse con el grupo.

A veces aparentan todo lo contrario, es sorprendente saber que muchos de los niños más traviesos (y también muchos adultos enérgicos y jactanciosos) en el fondo son tímidos.

No estigmatices

Decir “Mi hijo es tímido” o “Carlitos es el introvertido de la familia” puede resultar contraproducente.  Los demás adultos tenderán a tratarlos de manera diferente y esto le confirmará al niño la sensación de que algo anda mal en su personalidad.

Un futbolista profesional y comentarista deportivo reconoció que de niño no quería jugar al futbol en la escuela porque sus compañeros lo habían tildado de torpe. Hasta los más pequeños se metían con él. Sus padres lo instaron a rechazar el estigma y a defender su dignidad. Un día, no soportó más y persiguió a uno de sus hostigadores. Para sorpresa de ambos, le dio alcance. Entonces no sabía que hacer y solo se le ocurrió sentarse encima de él. A raíz de eso ya no lo mortificaron más y su inseguridad se corrigió en gran medida.

Se comprensivo; no crítico

El niño tímido es objeto de constantes críticas, si no de los demás, de su fuero interno. Nadie juzga a estas personas con más severidad que ellas mismas. Cuando sus relaciones sociales fallan, lo atribuyen a alguna falta suya.

De ahí la importancia de alentar a los hijos. Un niño pequeño que se siente bloqueado ante una situación necesita oír que sus padres están seguros de que puede lograr lo que se propone hacer.

Ser equitativos

A veces hay niños más extrovertidos que sobresalen en las conversaciones y actividades familiares, mientras que otros son todo lo contrario. Para compensar este desequilibrio, se puede hacer alto tan sencillo como jugar a contar buenas noticias. Simplemente se dedican unos minutos a que cada miembro de la familia diga algo bueno que le haya ocurrido durante el día, no se permite que ningún otro miembro de la familia hable o proteste respecto de otro. Así, el pequeño que era tímido participa plenamente.

Fomentar la autoestima del niño

Los niños inseguros suelen valorarse poco y necesitan casi siempre ayuda especial para afrontar los rechazos. A estos chicos les sirve mucho que sus padres hablen con entusiasmo de sus cualidades.

Si a un niño se le da bien una cosa podemos aprovechar ese “filón” para que enfoque sus energías y al mismo tiempo mejore su autoestima y la confianza en sí mismo.

Solicita ayuda

La escuela es casi siempre el lugar donde comienza a manifestarse la timidez, y el mejor lugar, por lo mismo, para corregirla. Ahora bien, los maestros se encuentran a veces muy ocupados con los alumnos que se portan mal,  y no prestan atención a los que permanecen en la sombra. De todos modos, puedes obtener la ayuda del profesor para conseguir que tu hijo salga de su concha.

No se trata de llamar la atención de la clase hacia la timidez del niño. Mejor es pedirle al maestro que fomente su participación, informarle de los temas que interesan a tu hijo y sobre lo que conviene preguntarle. Los trabajos escritos pueden dar una buena pista porque en ellos la timidez prácticamente no influye.

Aprovecha la ventaja de jugar en casa

Hacer que sus compañeros vengan a casa en lugar de enviarlo a él a otras casas puede hacer que se desenvuelva mejor y vaya cogiendo confianza. También puede ser bueno, en cierta medida, que se relacione con otros niños más pequeños que él porque estos posiblemente lo vean como un líder a pesar de su timidez. También puede ser bueno jugar a representar roles en los que practiquemos con él fórmulas sociales para que no se quede sin saber qué decir en situaciones reales, así tendrá un guión de cómo saludar y romper el hielo.

Participar en actividades extraescolares

Los clubes y las actividades afines a los intereses de los niños sirven para sacarlos de su retraimiento, pues entre sus miembros se establecen vínculos. Lo mismo da que elijamos una actividad artística, artesanal o deportiva, siempre que sea abierta y se fomente la participación de todos.

Ten paciencia

Contrarrestar la inseguridad de un niño requiere paciencia para comprender, paciencia para apoyar y paciencia para no exigir resultados grandiosos; pero los adultos que han dejado atrás su timidez se cuentan por millones.

Con la ayuda del amor paternal, los niños que ahora se sienten atados por la timidez pueden liberarse y así disfrutar plenamente de la vida.