Luces y sombras de la formación

Luces y sombras de la formación

 Algo que a todos nos incumbe a todos

Está claro que todo el mundo relacionado con la educación (e incluso parte del mundo no relacionado), se siente con derecho a opinar sobre todo lo que esté relacionado con el termino “formación del profesorado” y que lo primero que dicen suele ser algo parecido a  “es muy importante”.

Cualquier político o sindicalista que se precie y con responsabilidad en este ámbito, por mínima que ésta sea, e incluso independientemente del signo y del momento, incluirá en su programa estas dos cuestiones:

– La formación es un derecho de todos los trabajadores

– La formación es un medio, por no decir “el medio” imprescindible para la mejora del proceso enseñanza-aprendizaje

Prácticamente todos los padres de hijos que están en edad escolar afirman e incluso dan por hecho lo anterior.

Muchos (ya no todos) profesionales de la educación, de todos los niveles, asumiendo lo anterior, afirman que la formación, además de un derecho es o debería ser un deber……..¿pero de quién?

-¿De la Administración ofertando formación , no sólo suficiente, sino adecuada?

-¿Del profesorado asistiendo a la formación que la Administración oferta?.

Si lo dicho hasta aquí está claro, ¿por qué existe entre los educadores la sensación más o menos generalizada de que no son formados, quieran o no, adecuadamente?. Si somos capaces TODOS de mirarnos el ombligo ¿no seríamos capaces de mejorar?

-Desde que el Gobierno Autónomo asumió las competencias educativas, la Consejería de Educación y Cultura ha manifestado muchas veces que la formación es una de las líneas prioritarias de su actuación y que por ello se ha dotado al completo la Red de Formación, se han ampliado mucho las ofertas de Ayudas para formación, siete días para Formación, se firman muchos Convenios de Formación con Entidades sin ánimo de lucro, se ha invertido mucho dinero y se ha apostado por las TIC como propuesta del cambio educativo,….Además, mediante múltiple legislación se han elaborado Planes de Formación, Modalidades de Formación, Sistemas de evaluación de la Formación, funcionamiento y funciones de la Red de Formación…….¿Se puede hacer algo más?. Humildemente, creo que sí, que todavía queda camino por recorrer, como por ejemplo: ajustar las líneas prioritarias de formación para que sean sentidas como propias por el profesorado, legislación definitiva del Modelo de Red de Formación, inversión en los centros educativos no sólo en recursos materiales sino también en recursos humanos, formación (aunque pueda ser acusado de reivindicación sindicalista) dentro del horario de trabajo (la imaginación al poder), ajuste entre las líneas prioritarias de formación propuestas y las demandadas por el profesorado,……y quizás más cosas que no se me ocurren en este momento pero que seguro que la Consejería sí.

– La Red de Formación (es decir los CPRs), también se han movido, si bien es cierto nunca han estado parados y en muchos casos existe el concepto de ser los patitos feos de la película. Tradicionalmente, todo compañero que nos ve nos mira con recelo y nos dice “desertores de la tiza”, “que bien se está en las catacumbas” o lindezas por el estilo que son atribuibles al principio de Peter y que podría  traducir es las ganas de cambiar su estatus por el nuestro, suponiendo que lo nuestro sea un estatus, como si nuestro horario fuera cómodo y nuestro trabajo fácil. Está claro que en la situación educativa actual no podemos envidiar al profesor que se encuentra con seis u ocho grupos de E.S.O. en distintos niveles, pero que piensen que en todos los sitios cuecen habas. La Red de Formación se ha ampliado con escasa formación y el papel del asesor  a día de hoy roza la esquizofrenia debiendo, desde la provisionalidad de puesto, asumir papeles de formador científico y didáctico, de experto en TIC, de asesor de referencia en un centro para las cosas más variopintas, de

burócrata,…. y debo decir que todo se asume desde la profesionalidad y la voluntariedad del puesto y  además creyendo que nuestro papel  dentro de los servicios externos de apoyo a los centros es el más agradecido, pues tenemos muy claro precisamente esto, que estamos al servicio de los centros….pero hasta donde podemos llegar.

Así pues queda aquí también camino por recorrer hasta que se defina el modelo de Asesor de formación que asuma el rol de formador – asesor – dinamizador, pero mientras tanto debemos de ser capaces de dar respuestas mediante una adecuada asesoría de referencia, un buena aprovechamiento por parte de los centros de los recursos disponibles en el CPR y sobre todo aportando nuevas estrategias formativas siempre desde el punto de vista de la mejora de la práctica docente y aprovechando ese futuro que ya es presente y que no es otro que el uso de las TIC como herramienta de formación a distancia.-

Por otra parte, ¿qué está pasando en los Centros educativos?. Está claro que nunca existen los buenos y los malos y qué siempre se ha planteado que los Centros de Secundaria no han asumido la formación como centro, para el centro y en el centro como los Centros de Primaria y aunque esto es cierto en parte, las cosas están cambiando y no precisamente para bien. En cualquier caso, expongamos problemas que en mayor medida están influyendo en la Formación: – La unión formación-sexenios, claramente ha “enrarecido” (por no poner otro termino que a todos se nos ocurre) la formación y es tan obvio que no merece la pena extenderse.

-La nómina a fin de mes es la misma independientemente del grado de satisfacción (o de insatisfacción) por el trabajo realizado y por tanto todo educador tiene derecho a opinar que sea formado adecuadamente en su horario de trabajo.

-Después de muchos años estamos ante un modelo teórico de centros que la mayoría del profesorado asume pero que pocos contextualizan y sienten como propio debido al alto grado de insatisfacción que puede llegar a producirles.

– El profesorado de secundaria sólo percibe, en términos globales, como formación interesante única y exclusivamente aquella relacionada con la actualización científica (y muy escasamente la didáctica) de su área.

-La dinámica de funcionamiento habitual de los centros no encuentra momentos ni climas motivadores, lo que indirectamente influye en la Formación.

-Tradicionalmente, el profesorado de primaria si asumía la formación como algo propio del centro, pero últimamente, las aguas comienzan a bajar revueltas y durante este curso se están notando ciertos cambios que tienden, con todo el derecho del mundo, a imitar el modelo de secundaria teniendo en cuenta que se está avanzando hacia un modelo de jornada continuada.

-La Formación (no me había acordado de esto hasta ahora) a día de hoy y salvo honrosas excepciones, es voluntaria y fuera del horario lectivo.

Parece que en este apartado sólo existen sombras, pero estoy seguro que si desde la administración somos capaces de ilusionarles con nuestras propuestas, los centros como entidades vivas que son, rápidamente se adaptarán organizando tiempos y espacios dentro del horario de permanencia del profesorado.

En cualquier caso, sirvan esto como punto de partida para que cualquier idea sea aportada al Equipo Pedagógico de este C.P.R. con la garantía de que será tenida en cuenta. Así que, como reza el subtítulo, además de cómo lo vemos desde aquí podamos saber ” cómo lo se ve  desde allí” y todo ello suponiendo que hay dos puntos de vista diferentes desde los que mirar este problema.

José María Rodríguez González.